El proyecto de “Conservación de la foca monje del mediterráneo (Monachus monachus) en la península de Cabo Blanco, Mauritania”, fue seleccionado para recibir el Premio AIZA de Conservación del año 2010. El proyecto fue presentado por el Zoo Aquarium de Madrid en representación de los seis miembros de AIZA que participan en el mismo: Zoo de Madrid, Faunia, Selwo Aventura, Selwo Marina, Aquopolis Costa Daurada y Oceanográfico de Valencia Durante la Asamblea General de AIZA celebrada en Lagos, Portugal, Jesús Fernández, Director de la División Zoológica del Grupo Parques Reunidos, recogió el premio de manos del Vicepresidente de AIZA, David Waugh El proyecto de “Conservación de la foca monje del mediterráneo (Monachus monachus) en la península de Cabo Blanco, Mauritania”, fue seleccionado para recibir el Premio AIZA de Conservación del año 2010. El proyecto fue presentado por el Zoo Aquarium de Madrid en representación de los seis miembros de AIZA que participan en el mismo: Zoo de Madrid, Faunia, Selwo Aventura, Selwo Marina, Aquopolis Costa Daurada y Oceanográfico de Valencia Durante la Asamblea General de AIZA celebrada en Lagos, Portugal, Jesús Fernández, Director de la División Zoológica del Grupo Parques Reunidos, recogió el premio de manos del Vicepresidente de AIZA, David Waugh 
SITUACION DE LA FOCA MONJE La foca monje del Mediterráneo es una de las especies más amenazadas de extinción del mundo, con menos de 500 individuos en toda su área de distribución. A pesar de que fue una especie frecuente en el Mediterráneo, la destrucción de su hábitat debido al desarrollo turístico y la polución, y las consecuencias de la industria pesquera, mermaron dramáticamente su población. Actualmente solo sobreviven unas pocas comunidades entre Grecia y Turquía, en la costa de Mauritania, África, cerca de la isla portuguesa de Madeira y cerca de Mlilla, en la Islas Chafarinas. En la Península de Cabo Blanco en Mauritania, sobrevive la única población mundial que mantiene una estructura colonial, formada por unos 180 individuos. Esta colonia supone más de un tercio de toda la población de la especie y se concentra en un pequeño tramo de costa, por lo que su nivel de amenaza es altísimo Uno de los principales problemas con los que se encontraba esta población eran las numerosas molestias humanas y la fuerte presión sobre sus zonas de descanso y cría donde se colocaban redes de pesca, se pescaba desde los acantilados, y se recolectaban percebes en las playas y cuevas. El rápido crecimiento de una población cercana llamada Nouadhibou, había provocado una sobre explotación de forma no sostenible los recursos pesqueros de la zona La recolección de percebes en las playas y la sobreexplotación pesquera suponían una amenaza para la población de foca monje Gracias a la creación de la reserva de la Foca Monje se pudieron eliminar estas amenazas en el interior de la zona reservada y asegurar la tranquilidad de las cuevas de cría y los alrededores 

OBJETIVOS DEL PROYECTO El objetivo del proyecto es proteger y mejorar el estatus de conservación de la foca monje, protege el hábitat de la última colonia conocida de la especie, e implicar a la población local en dicha protección. Todo ello se materializa en la protección y gestión del área costera en la que se localiza la última colonia de focas monje del mediterráneo conocida actualmente, así como la educación y sensibilización de la población humana de los alrededores hacia esta especie, que se encuentra en peligro crítico de extinción según la UICN y el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, y es prioritaria a nivel comunitario (Directiva Hábitat) Con el objetivo de mejorar la situación de las focas monje, se tomaron una serie de medidas. La principal fue la creación en el año 2001 de la “Reserva de la Foca Monje”, una reserva de 6Km de longitud a lo largo de la costa, con el objetivo de proteger las dos principales cuevas de cría y las playas próximas a las mismas 

Para conseguirlo fue fundamental la colaboración del sector pesquero artesanal de la zona y de las autoridades locales. A cambio de regular la pesca y eliminar las actividades humanas de esa zona, se trabajó para mejorar las condiciones de trabajo y vida de los pescadores artesanales. Se creó el mercado de pescado de Nouadhibou para mejorar la comercialización del pescado capturado, se impartieron cursos de pesca sostenible, de reparación de motores, de seguridad en el mar, primeros auxilios, etc Además, al regenerarse las poblaciones de especies explotables comercialmente gracias a que la reserva creada exportó biomasa a las zonas pesqueras adyacentes, los pescadores vieron también como aumentaban sus capturas. Al mismo tiempo se iniciaron campañas de divulgación y sensibilización en las escuelas, se impartieron clases de conservación del medio marino a los profesores, y se construyó un centro de visitantes dentro del área protegida, con una exposición permanente sobre la foca monje y la conservación del medio marino. Todo ello con el objetivo de informar y sensibilizar a la población humana de los alrededores sobre la importancia de la protección de áreas marinas y costeras 
La ayuda de AIZA se destinará a cofinanciar un estudio del hábitat de los 15 Km. de costa acantilada al norte de las cuevas de cría de las focas monje, para identificar, medir, y catalogar todas las cuevas y playas que existen, con el objetivo de determinar cuales don las que ofrecen mejores condiciones para ser utilizadas /recolonizadas por las focas y poder establecer un sistema de seguimiento en ellas Concretamente se destinarán 1.000 euros para desplazamientos, 3.000 euros para el salario de personal al frente del proyecto, y 2.000 euros para comprar equipamiento. MEDICION DE LOS RESULTADOS DEL PROYECTO Los resultados del proyecto se miden analizando la reducción del número de incidencias y molestias humanas en el interior de la reserva, y analizando los índices biológicos (disminución de mortandad, aumento de natalidad, expansión de la zona de distribución, recolonización del hábitat, etc. 
Se han podio constatar ya los primeros resultados: la reducción de las molestias humanas en la zona ha llevado a la recolonización de las playas a cielo abierto como hábitats de cría y reposo de las focas monje, hábitats que habían abandonado en los años 50 debido a las molestias humanas. La población ha aumentado, se ha reducido la mortalidad neonatal y se ha duplicado la producción de crías con una media de 50 crías anuales. 
La concienciación de la población local respecto a la protección de la biodiversidad también ha aumentado considerablemente 
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