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TRECE ZOOS Y ACUARIOS DOCUMENTAN DE FORMA COORDNADA EL COMPORTAMIENTO ANIMAL DURANTE EL ECLIPSE

10/09/2026

LA INICIATIVA IMPULSADA POR AIZA, PUBLICA LOS PRIMEROS REGISTROS AUDIOVISUALES OBTENIDOS

Tras la histórica jornada vivida ayer, 12 de agosto de 2026, en la que un eclipse total de sol cruzó gran parte de la península ibérica, la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA) publica los primeros resultados del material audiovisual recopilado en los zoológicos y acuarios participantes en el proyecto impulsado desde la Asociación para registrar el comportamiento de diversas especies de animales.

El proyecto, desarrollado simultáneamente en doce zoos y acuarios de España y uno de Portugal mediante cámaras y sistemas de grabación, ha permitido recopilar un material singular sobre la respuesta de los animales ante el cambio de luminosidad. La iniciativa pone también de manifiesto el papel de los zoos y acuarios como espacios de observación e investigación del comportamiento animal y aporta registros que permitirán ampliar el conocimiento sobre su respuesta ante las condiciones ambientales asociadas a un eclipse total.

Primeras Observaciones: respuestas diversas y específicas

Los registros muestran que no existió una respuesta homogénea al eclipse. Mientras numerosas especies mantuvieron su comportamiento habitual y no mostraron cambios apreciables, en otras se observaron modificaciones puntuales de actividad, estados de alerta o conductas asociadas a otros momentos del ciclo diario.  

En el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, la manada de leones comenzó a moverse y mostró mayor inquietud a medida que disminuía la luz, especialmente los machos, mientras que los elefantes apenas modificaron su comportamiento salvo que en el momento de oscuridad todos se quedaron juntos y quietos, volviendo a activarse al retomarse la luz.

En Zoo Aquarium de Madrid, se registraron algunos cambios en la actividad de mamíferos terrestres. La hembra de rinoceronte indio mostró una actividad especialmente llamativa durante el eclipse, al ponerse a jugar de forma muy activa. La familia de elefantes de Sumatra, entre la que se encuentra una cría de apenas una semana, mantuvo su comportamiento protector hacia la pequeña sin variaciones apreciables, mientras que los lobos permanecieron activos, como hacen habitualmente al atardecer.

Los registros del Oceanogràfic de Valencia muestran asimismo respuestas de alerta en distintas especies. Flamencos europeos se reagruparon en zonas someras y acuáticas; los pelícanos permanecieron atentos a los cambios de intensidad de la luz; y las focas mostraron comportamientos de alerta y algunos movimientos dirigidos hacia el agua. Las dos hembras jóvenes de león marino californiano, que se encontraban nadando, salieron del agua durante el periodo de mayor oscuridad y adoptaron una actitud exploratoria. Una tortuga boba emergió para respirar y permaneció durante un tiempo en superficie observando su entorno.

En Lacuniacha no se detectaron modificaciones generales de comportamiento en el caso de los lobos ibéricos, linces boreales o cárabos, comenzando estos últimos con sus cánticos como de manera habitual; aunque se produjo una observación singular: una rana bermeja fue localizada fuera de la charca antes de la hora en la que es habitual verla cazando.

Una situación similar se observó en Faunia, donde los osos marinos, leones marinos de Steller y manatíes, no mostraron cambios reseñables de comportamiento.

El Zoo de Santillana del Mar, los zorros voladores y nutrias no se observaron cambios de comportamiento destacables. Sin embargo, los orangutanes mostraron algunas de las respuestas más perceptibles del seguimiento. Durante el descenso de luminosidad permanecieron en el exterior y alteraron parcialmente la rutina, dirigiendo repetidamente la mirada hacia el cielo. Con la recuperación de la luz, uno de ellos mostró vocalizaciones y gestos interpretados por sus cuidadores como de inquietud y la madre abrazó a su hija de 5 años tras volver la luz interpretado como un gesto de protección.

En Sendaviva, los lémures mostraron una respuesta compatible con un cambio en su rutina diaria, durante el descenso de luminosidad se desplazaron hasta la zona que utilizan habitualmente para dormir, conducta asociada al final del día.

En Terra Natura Benidorm los saimiris permanecieron más tranquilos durante el momento de menor luminosidad, pero en ese momento se registraron ligeras vocalizaciones en las elefantas e igualmente se escucharon a los flamencos y barashingas realizar vocalizaciones sin parar durante el eclipse, algo que no suelen hacer en esa franja horaria.

Los registros de Zoomarine, en Portugal, donde el eclipse fue parcial y tuvo lugar muy próximo al atardecer, no mostraron alteraciones comportamentales destacables. Los leones marinos permanecieron dormidos y las aves mantuvieron una actividad comparable a la observada en los días previos. Lo más destacable fueron las mariposas que gradualmente fueron parando y en el momento del eclipse permanecían quietas en las hojas.

En Bioparc Fuengirola, los binturones mantuvieron su patrón habitual de descanso y esperaron al anochecer real para activarse. Sin embargo, los sitatungas, sí mostraron una modificación respecto a su rutina habitual: el macho incrementó su actividad durante el eclipse y realizó repetidos intentos de cópula con las hembras, un comportamiento que el centro observa habitualmente durante las primeras horas del día. Entre las respuestas más llamativas se encuentran algunas relacionadas con conductas de descanso o asociadas al final del día.

En Río Safari Elche, los chimpancés comenzaron a preparar sus camas, se tumbaron e incluso parecieron disponerse a dormir. Por cuestiones técnicas, los registros de Tierra Rapaz y del Acuario de Zaragoza, no han podido incorporarse a esta primera difusión, aunque ambos centros forman parte de la iniciativa coordinada desde AIZA.

Estas primeras observaciones apuntan, por tanto, a que la respuesta al eclipse varió en función de la especie, del individuo y también de las condiciones concretas de observación, de la intensidad del fenómeno en cada localización y de su proximidad al atardecer, un factor a tener en cuenta al interpretar las conductas asociadas al ciclo diario.

Aproximadamente el 50% de las especies observadas mostraron cambios o respuestas puntuales coincidentes con el descenso de luz - entre ellas conductas de descanso, variaciones en los niveles de actividad, estados de alerta, exploración o agrupamiento -, mientras que el resto no se registraron modificaciones significativas respecto a su comportamiento habitual.

Material posterior para medios AIZA puso a disposición de los medios una pieza audiovisual conjunta de carácter divulgativo que recoge las reacciones más representativas y cambios conductuales más destacados documentados en las grabaciones. 

Se puede solicitar dicho video en info@aiza.org.es

Centros participantes en el proyecto:   Zoo de Santillana del Mar, Parque de la Naturaleza de Cabárceno, Lacuniacha, Rio Safari Elche, Oceanogràfic de Valencia, Terra Natura Benidorm, Bioparc Fuengirola, Sendaviva, Tierra Rapaz, Faunia, Zoo Aquarium de Madrid, Acuario de Zaragoza y Zoomarine en Portugal.

Continuidad del Proyecto La experiencia servirá como base para ampliar el trabajo en los próximos dos grandes eclipses que vivirá la península: el eclipse total del 2 de agosto de 2027 y el eclipse anular del 26 de enero de 2028.   

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